Cómo elegir la talla del gorro para tu gato

Es la duda que más nos llega, y con toda la razón: un gorro que aprieta no se lo pones dos veces, y uno que baila se cae al primer meneo de orejas. La buena noticia es que acertar con la talla es mucho más fácil de lo que parece, siempre que mires el dato correcto.

Olvídate de la raza y mira el peso

Mucha gente empieza buscando «talla para gato persa» o «talla para siamés» y acaba en un callejón sin salida. Dentro de una misma raza hay ejemplares de 3 kg y de 7 kg, y un mestizo bien alimentado puede tener el cráneo más ancho que un maine coon joven. La raza describe el pelo, la silueta y el carácter; sobre el tamaño real de la cabeza dice bastante poco.

El peso, en cambio, acompaña razonablemente bien al volumen del cráneo dentro de una misma especie. No es una medida perfecta, pero es la que tienes a mano sin perseguir a tu gato por el pasillo con una cinta métrica. Por eso las dos tallas del gorro de ganchillo para gato están definidas así:

  • Pequeña: de 1,5 a 3 kg. Gatitos que ya han dado el estirón, gatas menudas y adultos de complexión fina.
  • Grande: de 3 a 9 kg. La mayoría de gatos adultos, y también perros pequeños y cachorros.

Cómo saber cuánto pesa tu gato sin báscula de veterinario

No hace falta nada especial. Súbete tú a la báscula del baño y apunta el número. Después coge a tu gato en brazos y vuelve a pesarte. La diferencia entre las dos cifras es su peso. Si se retuerce, repite la operación un par de veces y quédate con el valor que más se repita.

Si no te fías del baño, tienes una pista todavía más directa: la cartilla del veterinario. En la última revisión seguro que anotaron el peso, y salvo que haya pasado mucho tiempo o tu gato haya hecho carrera profesional en el comedero, sigue siendo válido.

¿Y si está justo en el límite de los 3 kg?

Coge la Grande. Es la recomendación que damos siempre, y no por vendernos: el gorro lleva cordones ajustables bajo la barbilla, así que una talla holgada se puede ceñir, pero una talla justa no se puede agrandar. El margen tiene que jugar siempre a favor del gato.

Lo mismo vale si tu gato tiene la cabeza ancha aunque no pese mucho, o si es de mucho pelo. Un peludo de 3,2 kg con la melena de invierno ocupa bastante más de lo que sugiere la báscula, y el ganchillo no comprime lo que hay debajo.

Medir la cabeza: el plan B para los que quieren afinar

Si te apetece hilar más fino, mide con una cinta métrica de costura (o con un cordel y luego una regla) el contorno de la cabeza pasando por delante de las orejas y por debajo de la barbilla. Hazlo con el gato tranquilo, mejor mientras duerme o mientras come, y sin apretar: la cinta debe apoyarse, no marcar.

Anota el número y escríbenos con él desde la página de contacto. Con la medida y el peso te decimos qué talla pedir sin que tengas que jugártela a cara o cruz.

Señales de que el gorro le aprieta

Aunque hayas acertado con la talla, conviene saber leer al gato cuando se lo pones. Quítaselo enseguida si ves alguna de estas cosas:

  • Las orejas quedan dobladas o forzadas. Las aberturas laterales están para que salgan cómodas, no para encajarlas a presión.
  • Se queda petrificado. Un gato que no se mueve no se está «acostumbrando»: está incómodo y bloqueado.
  • Intenta quitárselo sin parar. Un par de manotazos entran dentro de lo normal; la insistencia continua, no.
  • El cordón deja marca. Bajo la barbilla debería caber un dedo entre el cordón y el cuello. Si no cabe, está demasiado ceñido.
  • Sacude la cabeza repetidamente o se restriega contra los muebles para arrancárselo.

Y al revés: si el gorro se le va hacia los ojos o gira solo, se le ha quedado grande y toca ajustar los cordones un punto más. Si aun así no hay manera, es que necesitas la otra talla.

Dos gatos, dos tallas

Si en casa hay un gatito y un adulto, no intentes que compartan gorro. Como el descuento por cantidad se aplica directamente en el carrito, mucha gente aprovecha para pedir una Pequeña y una Grande de golpe, o para llevarse un modelo de repuesto. Puedes mezclar tallas y modelos dentro del mismo pack sin ningún problema.

Y si al recibirlo ves que no era la talla, tienes 30 días para devolverlo. Escríbenos y te contamos cómo hacerlo: preferimos resolverlo que dejarte un gorro criando polvo en un cajón.

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