Vendemos gorros para gatos, así que lo cómodo sería empezar este artículo diciendo que no pasa absolutamente nada y pasar a otra cosa. Pero quien se lleva un disgusto con su gato no vuelve, y hace bien. Así que vamos a contarlo como se lo contaríamos a un amigo que nos pregunta en el sofá.
La respuesta corta
Sí, es seguro si se hace con cabeza: ratos cortos, siempre con alguien delante y quitándoselo en cuanto el gato diga que hasta aquí. Lo que no es: una prenda para que la lleve puesta toda la tarde, ni algo que se le deje encima cuando te vas de casa.
Un gorro de ganchillo ligero, con aberturas para las orejas y un cordón que se ajusta a mano, no le hace daño a un gato en cinco minutos. Lo que genera problemas casi nunca es el gorro: es olvidarse de que lo lleva puesto.
Las tres reglas que no nos saltamos
1. Nunca sin supervisión
Un gato solo con algo atado bajo la barbilla puede engancharse en el respaldo de una silla, en el asa de una bolsa o en su propia pata trasera mientras se rasca. No es un escenario dramático ni frecuente, pero es evitable al cien por cien con una regla sencilla: si te vas de la habitación, el gorro se queda fuera.
2. Ratos cortos
Pensamos en minutos, no en horas. El tiempo de hacer un par de fotos, enseñárselo a quien esté en casa y quitárselo. Los gatos regulan bastante su temperatura por la cabeza y las orejas, y además no llevan bien las sensaciones raras en el cuello de forma prolongada.
3. El gato manda
Si tu gato dice que no, es que no. No hay foto que valga lo suficiente como para forzarlo. Habrá gatos que lo lleven tan tranquilos y gatos que lo tiren al suelo en tres segundos, y las dos reacciones son perfectamente normales.
Cómo saber que tu gato lo está pasando mal
Los gatos protestan bajito. No ladran ni se quejan: se quedan quietos, y mucha gente confunde esa quietud con aceptación. Estas son las señales que conviene tener fichadas:
- Se queda congelado y agachado. El cuerpo pegado al suelo y la mirada fija no es calma, es bloqueo.
- Orejas hacia atrás o aplastadas, aunque el gorro no las esté tocando.
- Pupilas muy dilatadas con luz normal en la habitación.
- Cola que golpea el suelo o que se mueve rápido de lado a lado.
- Bufidos, gruñidos o intentos de morder cuando te acercas a la cabeza.
- Se lame compulsivamente en cuanto se lo quitas, o se esconde debajo de la cama.
- Camina raro, hacia atrás o de lado, como si intentara escapar de algo que lleva encima.
Con cualquiera de estas, se lo quitas y ahí se acaba el experimento por hoy. No pasa nada: se prueba otro día o no se prueba.
Cuándo quitárselo sí o sí
Además de las señales de estrés, hay momentos en los que el gorro sobra sin discusión: cuando el gato va a comer o a beber, cuando entra en el arenero, cuando va a echarse a dormir, cuando se pone a jugar de verdad, y siempre antes de dejarlo solo. Tampoco tiene sentido ponérselo a un gato enfermo, muy mayor o que esté recuperándose de algo.
Por qué no lo dejamos puesto «un rato más»
Porque el riesgo no crece de forma lineal, crece a base de olvidos. Los cinco minutos se convierten en veinte, alguien llama al timbre, te vas a la cocina, y de pronto llevas media hora sin mirar. La norma de quitárselo enseguida no está ahí porque el gorro sea peligroso, sino porque elimina la posibilidad de despistarse.
Es la misma lógica por la que en el propio producto insistimos en lo mismo: pónselo, haz la foto, quítaselo. No es una prenda de abrigo ni un accesorio para llevar puesto todo el día.
Cómo hacer que la primera vez salga bien
Ayuda mucho no ir de frente y a lo bruto. Deja el gorro unos días por casa para que lo huela y lo incorpore al paisaje. Elige un momento en el que tu gato esté relajado, mejor después de comer que antes. Ponlo sin atar el cordón la primera vez, un par de segundos, y prémialo. Al día siguiente, un poco más. La paciencia hace aquí más que cualquier truco.
Y si después de tres intentos tu gato sigue diciendo que no, acéptalo con deportividad. Hay gatos que no llevan collar, ni arnés, ni gorro, ni nada, y viven estupendamente.
Si tienes dudas, pregúntanos
Si no estás seguro de si a tu gato le conviene, si tiene alguna condición que te preocupe o si simplemente quieres una opinión antes de comprar, escríbenos desde la página de contacto. Preferimos decirte «mejor no» a que te lleves algo que no vas a usar. Y si te decides, tienes toda la información del gorro de ganchillo para gato en su ficha, tallas incluidas.